El grajo no lo sabía, pero en aquella alpina región, la gran mayoría de los de su especie habían muerto, debido a los fríos extremos que habían azotado la región, él se salvó pues en el árbol donde anidaba, se había formado una esfera de hielo, que permitía conservar el calor que el cuerpo de aquella ave producía. Pero el hambre le había obligado a dejar su refugio y volaba sobre lo que antes habían sido bosques y ahora solo era un gran río de hielo. Desde lo alto observó aquel trío de criaturas que caminaban sobre el hielo dirigiéndose hacia la gran muralla congelada, sintió que sus alas no podían sostenerle más, lanzando un graznido, se precipitó sobre la helada tierra, antes de tocar el frío hielo, había muerto.

El más retrasado de aquellos tres monjes, escuchó el desesperado grito del ave que moría y miró hacia el cielo buscando al causante de aquel ruido, no pudo ver al pequeño bulto que, a lo lejos, caía, pero volteo a ver a sus compañeros, quienes intercambiaron la mirada y, sin decir una palabra, se entendieron entre sí: el graznido era signo de mal agüero.

Llegaron hasta la gran pared de hielo que se extendía a más de treinta metros de ancho y cinco de alto. Con un temor supersticioso reflejado en sus rostros, observaron aquel helado monstruo que había ya devorado dos aldeas y se aproximaba a la de ellos. El Prior del convento lo había dicho después de una noche de oración, eso era cosa diabólica y había mandado a aquellos monjes a celebrar los ritos de exorcismo. Empezaron a rociar agua bendita sobre el hielo….

Esto sucedió en medio de lo que actualmente es conocido como “La Pequeña Edad del Hielo” PEDH, cinco siglos durante los cuales se registró un descenso en la temperatura promedio del planeta que los científicos, a través de la observación de criaturas microscópicas presentes en muestras del lecho marino, que son susceptibles a los climas fríos o cálidos, han determinado un descenso en la temperatura global, entre 2 y 3 Grados Celsius, lo que pudiera parecer poco, pero que trajo consecuencias en nuestra civilización.

Se han planteado diversas causas que pudieran haber provocado esta PEDH, pero al parecer no existe una en específico, sino que son un conjunto de elementos que se fueron dando a través de esos 500 años.

El mar está compuesto por corrientes que funcionan como cintas transportadoras y los deshielos en los casquetes polares permiten que el agua fría, que es más ligera por su menor salinidad, sea transportada en la superficie, enfriando el ambiente, hacia lugares más cálidos en donde se mezcla con agua de temperatura más alta; la continuación de este ciclo permite mantener las temperaturas elevadas en la tierra. Pero cuando este ciclo se ve interrumpido por la disminución del deshielo, no es posible obtener ese fenómeno de flujo de temperatura y esta a nivel global tiende a bajar.

También se han señalado como causa de este fenómeno climático a las erupciones volcánicas. Se ha descubierto, en las muestras de hielo de la Antártida, que hubo varios períodos en donde la atmósfera de la tierra tuvo incrementos significativos en el azufre, que se atribuyen a las erupciones volcánicas. Las cenizas volcánicas se pueden elevar hasta 20 kilómetros en la atmósfera llevando una gran cantidad de polvo de azufre que se mezcla con el agua suspendida la estratosfera, creando sea así ácido sulfúrico en pequeñas gotas que continúan suspendidas y que tienen el efecto de reflejar los rayos solares, impidiendo que estos lleguen a la tierra.

Se calcula que la época más fría fue de 1645 a 1715 en que la temperatura global bajó 1.6 grados, Lo que se atribuye al fenómeno conocido como “Mínimo de Maunder” nombre que lleva debido al científico que descubrió, que, durante dicho período, se presentó una gran disminución de las manchas solares y, por consecuencia, de la actividad solar.

Hace solo unas semanas, científicos del University College London, del Reino Unido. Han agregado una nueva causa: la conquista de América. De acuerdo al estudio, en el continente americano, antes de la llegada de los europeos, habitaban alrededor de 60 millones de personas, número que se redujo a 6 millones, tan solo en cien años, lo que obedeció principalmente a las enfermedades virales que los europeos trasladaron a estas tierras. Este fenómeno trajo como consecuencia que una superficie de tierra del tamaño de Francia, se dejase de cultivar, en ella volvieron a crecer las plantas y árboles originales, lo que incidió en una baja en los niveles de Dióxido de Carbono en la atmósfera y, por tanto, en la baja de las temperaturas en el planeta.

Hace unos días, el Medio Oeste del Norte de América, se vio invadido por una onda fría que rompió récords, en la ciudad de Chicago, el termómetro llegó a marcar hasta -27º C., pero el factor viento elevó el grado de sensación a cerca de -40º C., una temperatura en la que no se podía permanecer en el exterior sin riesgo de muerte y hace 8 años, el Noroeste de México, fue afectado por una onda fría con bajas temperaturas de las que no había registro, en Chihuahua capital, el termómetro marcó -21º C..

La PEDH influyó en muchos cambios culturales, a través de los siglos, entre estos se ha observado que, en el norte de Europa, debido al enfriamiento, se dejó de cultivar la uva y, por consecuencia, de producir el vino; pero los habitantes de estas regiones sustituyeron el vino por una bebida de granos de cereal fermentados: la cerveza y ese es el motivo por el cual en el norte de América se da mayormente el consumo de esta.

Así que ¡Salud!